Un año buscamos un hijo
y cuando al fin lo conseguimos
la vida da un giro
y todo cambia solo para destruirnos.
Te informaron que enfermaste
era leucemia fulminante
y sin dudarlo me rogaste
que naciera nuestro hijo
el que tú me germinaste.
Día y noche te cuidaba
a tú lado me internaba
olvidando que en mi vientre
tu semilla germinaba.
No dormía ni comía
por cuidarte día a día
y sin quererlo ni saberlo
nuestro hijo se moría.
Tú te fuiste aquel otoño
cuando el cielo oscurecía
te llevaste nuestro retoño
y me dejaste tan vacía.
Yo te amo y siempre lo haré
y aunque el tiempo haya pasado
y el recuerdo sea pesado
sé que un día no muy lejano
a tu lado volaré
y tomándote la mano
y mirando a nuestro hijo
mi perdón te ofreceré.
