viernes, 8 de febrero de 2008

Recuerdos de un abuelo.

En los ojos del anciano
aquella noche pude ver
que su vida había pasado
casi más rápido que un tren.


Viéndose los ojos
reflejados en los míos
me contó sus travesuras
de cuando apenas era un niño.


Viajando en sus recuerdos no entendía
que veloz y entre sus dedos
se le había escapado la vida.


Y dando cuenta de sus años
y de todos sus pesares
me dijo casi susurrando
disfruta la vida no sabes cuanto vale.


Y aquí yo agrego
al relato de este abuelo
que disfrutes de tu vuelo
sin volar apresurado
que disfrutes de la vida
sin correr desesperado.


Vive tranquilo de manera
que al final de tu camino
la vida que es tan bella
no se te haya ido en un suspiro.